Imagenes que la memoria recaptura
"Reforma", domingo 3 de diciembre de 1995,
En septiembre de 1988, en la Camara de Diputados, se inicia la lectura del dictamen que declara vencedor de la contienda presidencial a Carlos Salinas de Gortari. De modo incontenible, diputadas y diputados del PRI ascienden a la tribuna y se vuelven un grupo de choque, desafiante, regocijado. El diputado a cargo del dictamen no lee; lanza la voz a la velocidad que torna inaudible todo menos el sonido de algo semejante al espanol. La Oposicion del Frente Nacional Democratico se desgasta: "Repudio total al fraude electoral", y los priistas, entre los que destaca por su agresividad Jose Murat, se rien, se burlan de la impotencia de sus cuestionadores, y desatan el grito de impunidad y victoria: "!SALINAS, SALINAS!".
En 1988, el diputado de Izquierda Manuel Marcue Pardinas afrenta a los priistas por el fraude y las maniobras. Estos rien muy sonoramente. Marcue insiste y quiere cantar el Himno Nacional. Los priistas, en plena euforia, para callarlo se exaltan: "!SALINAS, SALINAS, SALINAS!".
En 1990 o 1991 o 1992, en cualquiera de las giras del Pronasol, los priistas estan felices. Cierto, se saben ya decorativos pero algo les toca individualmente, y le han quitado sus bases populares al cardenismo, consiguiendo de paso para el Gobierno la adhesion de buena parte del mundo campesino. En las comunidades hay algo mas que el entusiasmo protocolario por Carlos Salinas, el politico avido de clientelas. Al oir los aplausos, el Presidente se emociona visiblemente, anegado en euforia, y tal parece como si el mismo proclamase: "!SALINAS, SALINAS!!".
En la explanada del PRI, Salinas encabeza el acto en donde adquiere condicion de dogma la tesis del liberalismo social. La propuesta desearia ser audaz: con ustedes la ideologia unica en el mundo, ni los males del capitalismo, ni los horrores del populismo estatal. Los ritos del tapadismo aun no dominan, y la estrella del Presidente del PRI, Luis Donaldo Colosio, asciende irresistiblemente. Nadie de los presentes (supongo) entiende bien a bien que es el "liberalismo social", y en unos cuantos meses el termino se disolvera, pero por lo pronto, convencidos de presenciar el nacimiento de algo tan espectacular como el budismo o el marxismo, aplauden largamente y desatan en mantra priista: !SALINAS, SALINAS!".
Casi cada sexenio se produce la conversion de un apellido en ideologia: el lopezmateismo, el diazordacismo, el echeverrismo. Jose Lopez Portillo y Miguel de la Madrid, por razones distintas, no generan causa perceptible, pero Salinas acepta y promueve desde su campana presidencial al salinismo. Le parece natural y a todos les parece natural. Su presencia no es magnetica, como orador deja mucho que desear, no irradia persuasion escenica, pero tiene a cambio un muy agudo sentido publicitario, energia ubicua, y ganas de encabezar la generacion de reemplazo en el mando de las instituciones (los 24 anos de un mismo grupo en el poder, prometidos por Jose Angel Gurria). Entonces lo inevitable es la existencia del salinismo, porque, en efecto, por vez primera desde el alemanismo, surge una ideologia especifica que le da forma a los afanes modernizadores, consolida la apertura al mundo, privatiza, se ocupa de la politica social, tiene amplias resonancias en el exterior (!El debut de figura internacional!), y despliega proyectos de corto, mediano y largo plazo.
Si eso en materia de politica nacional no es una ideologia solida, nada lo sera. Y el salinismo desborda al PRI, hay salinistas en todos los sectores, decirse salinista es treparse a la barca que lleva al Primer Mundo. Antes, la ideologia sexenal dependia tan solo de las esperanzas politicas: el salinismo es mas vasto y alcanza la certidumbre, el abandono del Mexico aglomerado y pobre. Por eso, de un mundo o de otro, son muchisimos los que vociferan: "!SALINAS, SALINAS!".
En 1991, el Gobierno, a traves de sus siglas electorales, se reafirma. Carlos Salinas ha vencido al PRD, ha negociado y amistado profundamente con el liderazgo del PAN, ha posicionado (verbo que de la mercadotecnia se extiende a causas y personas) a Mexico en el mapa mundial. En las oficinas del PRI hay algarabia y con cada noticia triunfal de las elecciones la reaccion es la misma. No hay loas al PRI o a Mexico o a candidato alguno. Tan solo el eco tribal: "!SALINAS, SALINAS!".
El asesinato de Luis Donaldo Colosio conmueve al Pais y muestra una fisura inesperada, violenta en la credibilidad de Salinas inesperada y violenta. Si el EZLN hace ver la fragilidad del proyecto neoliberal y la insuficiencia radical de Pronasol, la muerte de Colosio demuestra que, no obstante su exito fulgurante (y quizas en parte a causa de esto) la confianza en Salinas es tan ornamental como su ascenso. Casi desde el primer dia el chiste, propalado vastamonte por ninos y adultos lo senala: "?Quien mato a Colosio?/ Esta pelon saberlo". Una de cal: si el presidencialismo lo ha sido todo, que en esta ocasion sea tambien el responsable. Y un leve matiz se anade a la tendencia que todo le atribuye al poder: se concibe perfectamente la mano del Presidente detras del crimen, y sin embargo, en las giras la gente continua fiel: "SALINAS, SALINAS!".
El 21 de agosto de 1994, crece de la medianoche, es ya clara la victoria del PRI, no inobjetable ni mucho menos (basta ver las fortunas dilapidadas en la publicidad, en la compra de voluntades, en el canje de votos por servicios), pero si mas cercana al cumplimiento de los requisitos legales. En el auditorio del PRI las noticias sucesivas afianzan el jubilo. Y un grupo, ignorando el nombre del vencedor formal, irrumpe con la letania: "!SALINAS, SALINAS!".
El primero de septiembre de 1994, Carlos Salinas lee su ultimo Informe Presidencial. Pese a la irrupcion del EZLN, y a los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu, Salinas tiene motivos para sonreir: gano las elecciones, le alargo la vida al PRI, impuso el proyecto neoliberal, no han desaparecido su fama y su credito en el mundo. El representante perredista, Felix Salgado Macedonio, sostiene durante todo el Informe un letrero: "SALINAS, MIENTES". Al punado de perredistas que protesta en la Camara se le critica duramente, se censura su falta de urbanidad, se les califica despectivamente: "La democracia del alarido". Salinas se despide del poder en condiciones todavia favorables, aunque en el Palacio de San Lazaro desaparecen las vocalizaciones en su honor, y a la comida final asisten unos cuantos.
El descubrimiento especifico de la fortuna de Raul Salinas obliga a una reconsideracion general.
En la parte que le toca al Sistema priista la reaccion inicial es de panico. ?Como deshacerse de esta pesadilla, no tanto la figura de Carlos Salinas de Gortari, sino la evidencia de la complicidad general? Todos los del regimen han aplaudido, han festejado, se han incluso enorgullecido por momentos (no obstante los malos tratos), se han visto implicados en hechos antes normales y hoy claramente sospechosos. ?Como limpiarse de esa segunda mancha original? La insistencia comun: que se investigue y se llegue a las ultimas consecuencias sin importar de quien se trata, una forma como otros de pedir no el fin de la impunidad sino, si se ofrece, el fin de esta impunidad. Algunos se exaltan, el diputado Amador Rodriguez Lozano grita: "!Que los quemen en lena verde!", 78 representantes populares del PRI exigen la expulsion de Carlos Salinas y el Congreso de Veracruz vota por la expulsion... A estos casos los sucederan otros muchos, pero, ?quien lo evita si la politica oficial es ya asunto de circo y barandilla?
Lo fundamental se localiza en la posibilidad o imposibilidad de autocritica priista. Condenar entre fulminaciones a Carlos Salinas, enamorarse subitamente de la ley, gritar destempladamente "!CASTIGO, CASTIGO!", como antes se proferia el "!SALINAS, !SALINAS!", se asemeja a un acto de astucia, pero no resuelve nada. Por el contrario, acrecienta el bochorno que es la respuesta nacional a los actos del PRI. Desde fuera, la exigencia de justicia parece cortina de humo. La "ira sagrada" del PRI no convence; mas bien, indigna. ?Por que la reaccion oportunista de complices y vasallos? Algunos quieren mantener la distancia, pero lo mas probable es que la marejada los alcance.
Por lo visto, Carlos Salinas logro, entre otros muchos, este objetivo: le cedio su apellido a los priistas y no podran quitarselo con gestos. El salinismo no es un accidente, es un tatuaje esencial del regimen, y esto incluye a Ernesto Zedillo, Ministro de Salinas por cinco anos, y "destapado" por Salinas en Los Pinos, y, tambien, a casi todos los miembros del Gabinete Presidencial, a casi todos los Gobernadores, a legion de funcionarios, etcetera. ?Como se salvan de su raiz politica las personas y las instituciones?
No hay respuesta, ni intento de respuesta. Por un tiempo aflorara con estrepito la rabia escenica, se daran acontecimientos imprevisibles, se debatira en la prensa la expulsion del PRI de Carlos Salinas. Pero si la operacion pretende "lavar la imagen" es de antemano perdida de tiempo. Mientras mas lo niegan, mas salinistas se vuelven. Y el "exorcismo" falla, porque el principio del rechazo de lo que significo Carlos Salinas no se da con la condena, tan facilona, sino con la autocritica, por inalcanzable al involucrar modificaciones drasticas en el ejercicio del poder.

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